Mucho se ha escrito de esta Ley que nos considera poco menos que delincuentes al cobrarnos por una copia privada que, en teoría, no podemos realizar sin saltarnos las protecciones anticopia de DVDs y CDs, lo cual es un delito.

Desde mi nueva condición de delincuente en potencia, que imagino compartimos, os invito a un paseo por la aberración legal que ha aprobado un cualificado grupo de analfabetos digitales (el parlamento) empeñados en dejarnos huérfanos de representación política (Victor Domingo dixit).


"¿Cómo entender que una representación nacional pueda votar una ley que lesiona de manera evidente los derechos de la amplia mayoría de los consumidores, por ejemplo, eliminando el derecho a la copia privada y sancionando una práctica - la descarga a través de redes P2P - considerada legal por la jurisprudencia actual? ¿Cómo explicar a los ciudadanos, consumidores y votantes que esta ley está hecha, en realidad, para preservar los intereses industriales de un ultra-minoritario grupo con intereses especiales - los artistas y sus derechohabientes - de una manera tan obvia y espectacular?"

Extraído de La "sopa boba" traspasa fronteras, del Blog de Enrique Dans