Los de UNI de paseo por Singapur.
A la vuelta pesadilla aereopuerto Charles Degaulle con pérdida de avión a Madrid.
Como si dos controles de seguridad en Singapur (donde toser un poco fuerte te puede costar un disgustillo), no fueran suficientes, en París, en un supuesto tránsito, volvemos a enseñar el pasaporte una vez y otra más en interminable cola. Manera curiosa de entender el tránsito que además te hace pasar de nuevo por el control de seguridad general, como si vinieras de la calle y no ojeroso y reventado de trece horas de vuelo.
Afortunadamente para mi, y gracias a una amable dependienta del Duty Free the Singapur, no llevaba ninguna botella de whysky o espirituoso similar, que me hubiera tocado dejar en el control, como a mi poco afortunado predecesor en la cola. Tras ocurrírseme comentar que tal vez perdiese mi vuelo, el funcionario que sólo cumplía con su trabajo, me hizo abrir otra de las bolsas. Tal vez buscaba chicle para denunciarme a las autoridades de Singapur por tráfico de sustancias ilegales. Sólo sé que la carrera no me sirvió de nada, el vuelo había despegado hacía 30 minutos.
Perdí el avión junto con otras ciento cincuenta personas de otros vuelos intercontinentales y con destinos europeos. Naturalmente no había vuelo a Madrid hasta cuatro horas después. Así que cuatro horas de aeropuerto.
No quiero dejar pasar la oportunidad de felicitar a los responsables de organizar el tránsito entre vuelos del aeropuerto de París Charles Degaulle. Procuraré no tener que felicitarles nunca más, transitando en otros aeropuertos.




