Mucho se ha escrito de esta Ley que nos considera poco menos que delincuentes al cobrarnos por una copia privada que, en teoría, no podemos realizar sin saltarnos las protecciones anticopia de DVDs y CDs, lo cual es un delito.

Desde mi nueva condición de delincuente en potencia, que imagino compartimos, os invito a un paseo por la aberración legal que ha aprobado un cualificado grupo de analfabetos digitales (el parlamento) empeñados en dejarnos huérfanos de representación política (Victor Domingo dixit).

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